Murió Oscar González Oro: el legado de un referente de la radio argentina
25/09/2026
Oscar González Oro murió este viernes en Punta del Este a los 74 años. El conductor, que había nacido en Mendoza y vivía en Uruguay desde 2020, construyó una carrera de casi cuatro décadas entre la radio y la televisión, con una voz y un estilo que acompañaron a varias generaciones.

Su recorrido estuvo marcado por la cercanía con los oyentes, el gusto por la música y una presencia cotidiana que convirtió sus programas en compañía para millones de personas.
El camino que lo llevó a convertirse en una figura de la AM
González Oro nació el 16 de octubre de 1951. De adolescente soñaba con cantar o convertirse en concertista de piano, pero su primer contacto con la radio llegó cuando fue invitado a pasar música en Radio de Cuyo.
Después de intentar estudiar Abogacía y Psicología mientras trabajaba en los negocios familiares, encontró en ese medio el rumbo que sostendría durante toda su vida.
En 1989 condujo un programa nocturno en FM Playa Verde, en Pinamar. Más tarde fue productor y conductor en Radio Del Plata, donde desarrolló un estilo expresivo y de diálogo permanente con quienes estaban del otro lado del teléfono.
El salto decisivo se produjo en 1998, cuando Daniel Hadad lo convocó para el proyecto de Radio 10.
El programa El oro y el moro salió al aire por primera vez el 4 de enero de 1999 y llegó a reunir a 700.000 oyentes cada mañana en el AMBA. Con el tiempo, alrededor de un millón y medio de personas lo escuchaban a diario en todo el país.
Una fórmula que combinaba información y compañía
Al frente de El oro y el moro, el conductor entrevistó a presidentes, ministros y artistas como Ricky Martin y Chayanne. Sandro también llegó a llamar como oyente y permaneció casi una hora al aire. González Oro sostenía que la radio debía informar, pero también acompañar: “Es alegría lo que buscamos volcarle a la gente y sobre todo hacerla sentir acompañada”, definía.
Había estudiado teatro con Lito Cruz, Héctor Bidonde y Augusto Fernándes, y trasladó esa experiencia a una manera de conducir cargada de ritmo, humor y cambios de tono. Admiraba a Antonio Carrizo, Héctor Larrea, Cacho Fontana y Juan Carlos Mesa. Su trayectoria le permitió recibir el carnet de locutor del ISER y, en 2005, grabar un disco con canciones que solía interpretar en el programa.
El oro y el moro permaneció 15 años en Radio 10 y terminó en 2014. Luego pasó por Radio Rivadavia y, cuatro años más tarde, regresó a Radio 10 con el ciclo Negro y regreso. Sus oyentes seguían llamándolo “Negrito”, el apodo familiar que había recibido de su abuela, y también repetían una de sus frases más reconocibles: “¡Dale gasss!”.
Televisión, política y escritura
Su trabajo no quedó limitado a la radio. Participó en Polémica en el bar junto a Gerardo Sofovich y encabezó Cotidiano con Beto Casella, Lito Pintos y Baby Etchecopar. También condujo Posdata, Noches negras y Los unos y los otros. Su última experiencia televisiva fue al frente de Nosotros a la mañana, en El Trece.
Durante una etapa de su carrera, Mauricio Macri le ofreció ser candidato a senador. González Oro contó que evaluó la propuesta con sus amigos y su familia, pero finalmente decidió rechazarla. En 2009 publicó Radiografía de mi país. La Argentina que me duele, un libro que combinó aspectos autobiográficos con opiniones y análisis sobre la vida política y social del país.
Su familia, la música y los últimos años en Punta del Este
González Oro fue padre de Agustín y crió también a Pablo, el hijo de su hermano Armando. Ambos se mudaron a Europa junto a Estela, la madre de Agustín, cuando los chicos eran pequeños. En 2016, el conductor contó públicamente que estaba en pareja con el periodista uruguayo “Tato” Cabrera.
En agosto de 2020, durante la pandemia de coronavirus, se instaló en Punta del Este. Allí tenía una casa con un jardín que cuidaba personalmente y un espacio destinado a grabar entrevistas. Dos años antes había regresado a Radio 10, aunque con el tiempo su vida cotidiana quedó cada vez más vinculada a Uruguay.
En 2017 atravesó una cirugía a corazón abierto en la que le colocaron tres bypass. Siguió ligado a la música, especialmente a los conciertos de piano, y contó que nunca escuchaba la Quinta sinfonía de Mahler sin llorar. También decía que no le temía a la muerte y que, en ocasiones, sentía curiosidad por ella.
Con su muerte desaparece una de las voces más reconocibles de la radio argentina. González Oro había dicho que, aunque su nombre pudiera perderse con el paso de las generaciones, sabía que había acompañado a hombres y mujeres que crecieron escuchándolo.

También puede interesarte: