Las estafas digitales ya apuntan a todo tipo de usuarios y usan estructuras cada vez más complejas

27/07/2026

Las ciberestafas dejaron de tener un perfil único de víctima. Según explicó el consultor en ciberseguridad Alberto Pietrobon, ya no afectan solo a personas mayores o con pocos conocimientos tecnológicos: también alcanzan a profesionales, empresarios y usuarios acostumbrados a operar en entornos digitales.

El especialista advirtió que detrás de muchos fraudes ya no hay delincuentes aislados, sino organizaciones criminales con tareas divididas, recursos tecnológicos y mecanismos diseñados para dificultar el rastreo del dinero.

Cómo se organizan los grupos que cometen fraudes digitales

Pietrobon describió un esquema en el que cada parte de la maniobra tiene responsables específicos. Algunos integrantes destinan dinero a posicionar publicaciones engañosas en redes sociales y buscadores.

Otros se encargan de administrar las cuentas donde ingresan las transferencias de las víctimas.

Luego interviene otro sector de la organización, dedicado a mover los fondos entre distintas cuentas para complicar la investigación y avanzar con el lavado del dinero.

Para el especialista, esa división de funciones muestra el nivel de profesionalización que alcanzaron estos delitos.

El cambio también se nota en el tipo de engaños utilizados. Algunas modalidades que antes eran frecuentes perdieron efectividad por las campañas de concientización y por medidas de seguridad como la verificación en dos pasos de WhatsApp.

Frente a eso, los delincuentes comenzaron a emplear estrategias más elaboradas.

Falsas inversiones, notas clonadas e inteligencia artificial

Entre las maniobras mencionadas por Pietrobon aparecen las falsas notas periodísticas que imitan el diseño de medios reconocidos.

En esos contenidos, los estafadores modifican publicaciones reales y usan la imagen de figuras públicas para promocionar supuestas plataformas de inversión o negocios financieros.

El especialista contó que en una investigación reciente un damnificado perdió más de 700 millones de pesos. Según explicó, la diferencia con fraudes más simples es que ahora las organizaciones destinan tiempo y recursos a construir escenarios creíbles.

Sitios web casi idénticos a los originales, perfiles falsos con apariencia real, campañas publicitarias pagas y herramientas de inteligencia artificial hacen que las señales de alerta sean menos visibles para las víctimas.

Pietrobon también advirtió que la inteligencia artificial permite crear experiencias de engaño más prolongadas. No se limita a imágenes o videos falsos: también puede reforzar aplicaciones apócrifas que muestran inversiones o ganancias inexistentes. Según el especialista, incluso personas con conocimientos tecnológicos pueden creer en esas plataformas durante los primeros minutos.

El recorrido del dinero y la importancia de denunciar rápido

Uno de los puntos centrales para intentar recuperar fondos es la velocidad con la que se realiza la denuncia. Pietrobon explicó que el dinero suele dejar rastros durante las primeras horas posteriores a la estafa, lo que puede permitir reconstruir su recorrido.

En ese proceso aparecen las llamadas cuentas mulas, utilizadas para recibir la primera transferencia y desviar la investigación. El especialista señaló que esas cuentas no suelen ser las definitivas de los delincuentes: en organizaciones más profesionalizadas, pueden ser alquiladas o usadas a cambio de una comisión.

Esa primera transferencia puede ser clave. Si la Justicia actúa con rapidez, puede pedir el congelamiento de la cuenta inicial. Cuando los fondos pasan a criptomonedas, seguir el rastro se vuelve mucho más complejo.

Pietrobon también marcó diferencias entre fraudes que involucran bancos y aquellos que pasan por billeteras virtuales. Según explicó, las entidades bancarias tienen mayores exigencias regulatorias y más mecanismos de seguridad, mientras que algunas billeteras digitales ofrecen procesos de apertura más ágiles, lo que puede dificultar la identificación de los responsables y la recuperación del dinero.

Manipulación emocional, estafas románticas y grooming

Además del uso de tecnología, Pietrobon remarcó que la manipulación emocional sigue siendo una herramienta central. Los estafadores buscan aislar a la víctima, crear una sensación de oportunidad exclusiva y evitar que consulte con familiares o amigos.

Como ejemplo, mencionó una investigación en General Madariaga, donde una mujer creyó mantener una relación virtual con el actor Kevin Costner. La maniobra comenzó con una supuesta membresía VIP para comunicarse con el artista y avanzó con conversaciones durante semanas, credenciales digitales generadas con inteligencia artificial y promesas de un encuentro.

Según relató, la víctima transfirió 3,6 millones de pesos e incluso evaluó vender su vivienda para mudarse cerca del supuesto actor en Santa Mónica.

El especialista también alertó sobre el impacto de la inteligencia artificial en delitos contra niñas, niños y adolescentes. En el caso del grooming, explicó que un adulto se hace pasar por un menor para generar confianza y obtener imágenes íntimas, información personal o ejercer extorsión.

Pietrobon sostuvo que la facilidad para crear perfiles falsos, modificar imágenes o simular identidades vuelve más difícil que los menores identifiquen quién está del otro lado de la pantalla. Por eso remarcó la necesidad de acompañamiento familiar, educación digital desde edades tempranas y denuncia inmediata ante casos de suplantación de identidad o contenido sospechoso.

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